INICIO > información general 30 diciembre, 2018

A 14 años de la tragedia de Cromañón: “Pasaron los años pero las cosas no cambiaron”

Diego Cocuzza logró salir del incendio en donde perdieron la vida 194 personas; 14 años después, cuenta cómo vive este aniversario y qué sintió cuando Fontanet fue beneficiado con la libertad condicional.

Este año, el 30 de diciembre, se cumplen 14 años de la tragedia del boliche República de Cromañón de Once, donde murieron 194 personas y más de 1400 sufrieron heridas. Difícilmente alguien pueda olvidar lo que ocurrió esa noche de 2004 y lo que sucedió a lo largo de estos años, con condenas, absoluciones y una grieta que divide a quienes culpan a Callejeros y quiénes no. Sin embargo, casi todos coinciden en algo: el Estado fue responsable y la corrupción mata.

Diego Cocuzza tiene 33 años y es uno de los sobrevivientes de la peor tragedia no natural que vivió alguna vez nuestro país. Para homenajear a las víctimas y los sobrevivientes, la agrupación No Nos Cuenten Cromañón, de la que Diego forma parte, realizará un acto con la presentación de artistas en vivo en el Parque Centenario de la Ciudad de Buenos Aires, donde cada año asisten más de 3.000 personas.

En diálogo con POPULAR, Diego contó cómo lo encuentra este aniversario y qué sintió al saber que Patricio Fontanet, ex Callejeros y líder de la banda Don Osvaldo, fue beneficiado con la libertad condicional en mayo de este año.

-¿Cómo fueron los años después de Cromañón?

Después de Cromañón me enfoqué en tratar de resolver el tema de la cabeza, sobre todo. Estimo que salí de todo eso haciendo cosas, siempre digo eso, me ayudó hacer; mostrar la postura que teníamos nosotros como sobrevivientes; tratar de visibilizar una campana que no se estaba mostrando y pelear contra un montón de cosas para tratar de mostrar la verdad que nosotros tenemos que es, nada más ni nada menos, que la de los testigos.

-¿Cómo te encuentra este nuevo aniversario?

Todo los años a esta altura es un caos y es movilizador en lo emocional. En la parte organizativa del acto es muy demandante todo, porque es un evento muy importante, que conlleva un montón de situaciones emocionales para mí y para la gente que asiste. Nosotros sabemos que el acto implica para mucha gente pasar ese día un poco menos peor. No vas a ir a escuchar golpes bajos, ni llanto, ni alarmas, ni nada parecido a lo que hacen en otros lugares. Lo encaramos más del lado de la vida, de celebrar un poco la vida, homenajeando a los que hoy ya no están y además a nosotros mismos y a los sobrevivientes que esa noche fueron héroes. Porque para mí el que salva una vida es héroe, y hay muchos jóvenes que esa noche lo hicieron y van a estar en el acto como lo hacen cada 30.

-Después de 14 años no hay ningún integrante de Callejeros preso por esta causa. ¿Qué te pareció que Don Osvaldo vuelva a tocar?

Era lo que corresponde y lo que correspondió siempre. El Poder Judicial les quitó esa posibilidad a ellos, que también son sobrevivientes, y que esa noche fueron a trabajar y se encontraron con un lugar que estaba habilitado por el Gobierno de la Ciudad. Fuimos a un lugar que estaba abierto cuando debía estar cerrado y clausurado y el responsable de eso fue el Gobierno de la Ciudad, no la banda y no el público. Fue Omar Chabán, responsable del lugar, y después otras personas, como el que cerró la puerta de emergencia, que fue la mano derecha de él, bomberos que no hicieron bien su trabajo.

-Hay sobrevivientes y familiares de víctimas que siguen culpando a la banda por tocar en un lugar que no estaba en condiciones…

Es parte de la lucha contra la desinformación. Se machacó durante tanto tiempo que la banda hacía una cosa u otra que no era así. Por ejemplo, incentivar el uso de pirotécnica. No fue así, pero ponele que hubiese sido así, eso no era un delito, como mucho una contravención, pero te reitero, no era así, no incentivaban la pirotecnia. Eso es mentira. La banda incluso pedía que no se prendan más bengalas, que no se veía la escenografía, que no se podía respirar. Se instalaron un montón de cosas que no fueron ciertas y desde ese lugar intentamos desmitificar un poco.

-¿Volviste a ver a Don Osvaldo después de Cromañón?

Sí, cada vez que puedo voy. Como no tocan en Capital Federal es complicado, pero a Córdoba y a Baradero fui. Igual para mi en particular no es una cuestión artística por la que voy, es más de compartir un momento con gente que conozco y con amigos. No voy desde el lado del fan sino por una cuestión de cariño hacia ellos y la gente.

-En los incidentes del superclásico apareció un video de una menor con bengalas en el cuerpo. Familiares de víctimas de Cromañón dijeron que habíamos fracasado como sociedad. ¿Qué te generó?

Indignación, obvio. Pero lo que pasa es que siempre trato de correr un poco el eje. Es horrible, sí, pero relacionarlo con Cromañón no me parece. Trato de correr el eje de una bengala. Lo que provocó que Cromañón se prendiera fuego no fue una bengala, fue la corrupción. La bengala fue circunstancial, la banda y el público también. Si ahí había un cortocircuito se hubiese prendido fuego igual y nadie hubiese hablado nunca de la pirotecnia y se hubiesen seguido prendiendo bengalas hasta el día de hoy. La bengala fue el detonante, pero el eje no fue eso, fue que hubo alguien que cobró una coima para que estuviera abierto. Obvio que está perfecto que no se pueda prender pirotécnica en un recital, pero no fue el punto.

-¿Qué presencia tiene hoy el Estado y el Gobierno respecto a espectáculos?

Este es un gobierno antipopular. Todas las medidas que se toman lo son, no hay ninguna popular, ni el más macrista podría decir una. Más allá de eso, la corrupción que hay se ve en el aire. Pasaron los años pero las cosas no cambiaron, lo único que cambió fue la mano que recibe la coima.